Historia

 
Las tres torres banderizas que se documentan en la anteiglesia, la de Berriz, la de Lariz y la de Arria, se reconvierten en palacios renacentistas en el siglo XVI. Así han llegado hasta la actualidad las dos últimas. La de Berriz fue reedificada en clave ecléctica a comienzos del siglo XX. También es digno de reseñar el palacio de Berrizbeitia, en Olakueta, erigido en 1572 por uno de los descendientes del antiguo linaje feudal. Pero de forma paralela emergen ya caseríos que denotan su pertenencia al sector más pudiente del campesinado, que va tomando el relevo al frente de la anteiglesia: Isunza, Onandia, Zalduene, Ormaetxea... El siglo XVI supone una época de bonanza económica. La prueba evidente está en que el vecindario acomete la renovación del viejo templo románico y se levanta otro renacentista. Lo mismo sucede a menor escala con varias ermitas. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII Berriz constituye una anteiglesia próspera y estable cuyos mil habitantes viven repartidos en doscientas casas y compaginan las labores agropecuarias con la molinería y la ferrería.