Historia

 

En las primeras décadas del siglo XX se inicia un tímido brote industrializador. Los viejos molinos no pueden competir con las fábricas harineras, así que varios de ellos se transforman en pequeñas centrales eléctricas que comienzan a dar cobertura a talleres metalúrgicos cuya concepción tiene ya poco que ver con la ferrería tradicional. Las condiciones de vida mejoran sensiblemente, pero a la altura de 1957, el 92% de los dos mil habitantes de Berriz se dedicaba a actividades enmarcadas en el sector primario. Veinte años después el cuadro era totalmente diferente. La población se había duplicado, debido en buena medida al aporte demográfico foráneo, el centro del municipio se había desplazado definitivamente a Olakueta, un barrio animado por la carretera y el ferrocarril, el 67% de la población dependía del sector industrial y solo el 8% continuaba vinculada al mundo agropecuario. Finalmente en las dos últimas décadas del siglo Berriz ha asistido a una nueva metamorfosis en la medida en que la actividad industrial ha ido cediendo ante el empuje del sector de servicios y comunicaciones.

Felipe García Orodea