Historia

Los primeros indicios de presencia humana que se constatan en el territorio sobre el que se extiende actualmente la anteiglesia se remontan a la época megalítica. Son los dólmenes de Iturzuriaga y Ama Birjiñen Baso y el túmulo de Ipinarrieta, en las laderas del Oiz, y corresponden a poblaciones nómadas del segundo milenio antes de nuestra era que se mueven en torno a un radio bastante amplio que excede los límites de Berriz. Estos grupos cohesionados por complejos vínculos tribales irán colonizando pequeños asentamientos dispersos al asimilar las técnicas agrícolas.